¿Quiénes somos?

Trabajamos en prevención y promoción de la salud mental de manera gratuita y está dirigido a las personas afectadas por los distintos trastornos de ansiedad: Pánico, distrés, fobia, depresión, como así también a los familiares de estos enfermos y también a todas aquellas personas que quieren prevenir estas enfermedades y mejorar su calidad de vida.. En la ciudad de Santa Fe depende de la Pastoral de la Salud Arquidiocesana, pero es abierta a todos los credos. Está a cargo de los asesores P. Hillmar Zanello, y P. Ricardo Coscio y un valioso equipo interdisciplinario conformado por coordinadores voluntarios y profesionales que ayudan en esta tarea de contener y aliviar de manera desinteresada y gratuita al herido psíquico y a sus familiares.

5 sept. 2012



COMPARTIR PARA SANAR
SEGUNDO ENCUENTRO DE SALUD INTEGRAL

8 DE SETIEMBRE - COL. INMACULADA CONCEPCION - SANTA FE
PROGRAMA ACTIVIDADES
8.30 hs. Inscripciones.
9.00 hs. Oración y Bienvenida – P. Ricardo Coscio.
9.30 hs. "Depresión y búsqueda de sentido de la vida". Psiquiatra: Carina Berra
10.20hs. "Prevención de adicciones. Educar para la vida". Equipo Pastoral de Prevención de Adicciones.
11.20hs. "Vivir sin miedos". Psicóloga Juana de Rondina
12.15hs. Recreo - Almuerzo
13.00hs. Talleres que mostrarán nuestra forma de trabajo.
Temas a elección
• La risa. Una herramienta curativa.
• Resiliencia: cómo enfrentar la adversidad.
• La ira, el enojo. Emociones que enferman.
• La capacidad de perdonar: una posibilidad saludable para todos.
• Emociones positivas y autoestima.
• Luz de amanecer: "Como sobrellevar la pérdida de un ser querido"
• Trastornos de ansiedad.

24 feb. 2012

Actividades del Grupo para el mes de MARZO


“COMPARTIR PARA SANAR”
Grupos de Ayuda Mutua en Salud Mental y promoción de Calidad de Vida

·        Capacitación de Voluntarios y Profesionales:  Sábado 10 de marzo de 8,30 a 12 hs en la Parroquia Sagrada Familia de Santo Tomé.
·        Charla sobre la metodología y espiritualidad de los grupos….. viernes 23 de marzo en la Sala Furlong Colegio Inmaculada de Santa Fe. Luego diversos talleres: duelo, fobias, emociones positivas, resiliencia, otros.
·        Inicio de los talleres en las distintas Sedes:
o   Sede Parroquia Lourdes de Santa Fe: lunes 26, 18 hs.-
o   Sede Parroquia Sagrada Familia de Santo Tomé: jueves 29, 19 hs.-
o   Sede Colegio Inmaculada de Santa Fe: viernes 30, 19 hs.-

 imágenes mafalda 1 150x68 Mafalda, la pionera de las tiras cómicas

13 feb. 2012

LA COMPASION en la curación del leproso...

        Mc 1, 40-45 Y vino hacia él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía:
        —Si quieres, puedes limpiarme.
        Y, compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo:
        —Quiero, queda limpio.
        Y al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio. Enseguida le conminó y le despidió. Le dijo:
        —Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda que ordenó Moisés por tu curación, para que les sirva de testimonio.
        Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acudían a él de todas partes.



Buenos días, amig@

Seguimos en el contexto inmediato de la descripción de un sábado en Cafarnaún (Jesús actúa con una "autoridad" que asombra a todos). Marcos, con esta forma de redactar, busca transmitir un mensaje completo desde distintos ángulos. El fragmento de hoy es el final de esa jornada con la descripción de la curación de un leproso.

Sabemos que la lepra era una enfermedad que conllevaba la exclusión social, no podían convivir con el resto del grupo; también, significaba desde lo religioso, la impureza para el portador y para quienes los tocaran. Y, no olvidemos cómo la "enfermedad" presentaba para los hebreos el castigo a los "pecados" impuesto por el mismo Yhavé. Los capítulo 13 y 14 del Levítico están dedicados al tema de la lepra. Ahí se prescribe que, una vez declarada la lepra por el sacerdote, "el leproso llevará las vestiduras rasgadas, la cabeza desgreñada y el bigote tapado, e irá gritando: "¡impuro, impuro!". Vivirá aislado y tendrá su morada fuera del campamento" (Lev.13,45-46)

En contra de la legislación imperante, el leproso se acerca a Jesús y, en contra de la misma legislación, Jesús lo toca. El motivo de su actuación es solo uno: la compasión.

¿Qué es la compasión? Es esa capacidad de sentir con el otro, poniéndose en su lugar. Nos estremecemos ante el sufrimiento ajeno. Y ese "co-sentir" lo traducimos en un servicio eficaz para el que padece o sufre. Por tanto, me animaría a decir que la compasión es ese sentimiento profundo de amor hacia el que sufre, buscando aliviar eficazmente su situación a través de la acción.

Reflexionemos unos segundo sobre la compasión

Me parece que este sentimiento se ve favorecido por la experiencia de nuestra propia necesidad, fragilidad o vulnerabilidad. No tengo duda alguna,  que al palpar nuestra propia fragilidad y limitación nos humanizamos. Me parece, que desde ahí, es que en muchas oportunidades se acrecienta nuestra capacidad de empatizar con el otro, sobre todo, si se haya en situación de necesidad o precariedad. Es en este sentido que en muchas oportunidades decimos: el dolor nos humaniza, nos ablanda y sensibiliza frente al dolor ajeno. A partir de ahí, la compasión puede abrirse camino.

Sin embargo, la genuina "compasión" nace de una fuente todavía más honda: la conciencia de una identidad compartida. ¿A qué me refiero?. No somos seres separados que, eventualmente nos ayudamos unos a otros. Todos, constituimos una Unidad, por lo que nadie me resulta indiferente. El bien de los otros es mi bien; su dolor, mi dolor. Al respecto recuerdo aquella frase que le atribuyen a un escritor romano: "Soy humano y nada de lo humano me resulta ajeno". Una cosa es pensarlo y, otra bien distinta, es haberlo experimentado, es decir, vivir en esa conciencia unitaria que nos constituye. Quien ha despertado a esa conciencia no ve su "yo" como si se tratara de su identidad definitiva; se percibe como el Todo, presente en cada una de las formas diferentes (los distintos "yo"-s).

También, creo que la compasión precisa de dos condiciones: una sensibilidad limpia y un afecto liberado. Si queremos "vibrar con el otro" necesitamos que nuestra sensibilidad no esté endurecida, pues de ser así, nuestra sensibilidad estaría aprisionada por el endurecimiento y nuestras "corazas" nos impedirían ser receptivos. También necesitamos liberar el amor. En ocasiones estamos bloqueados, encerrados y demasiado preocupados por nosotros. Todo ello nos impide salir hacia el que sufre. Para vivir la compasión necesitamos aprender a sentir y aprender a amar. Y, ello vale también para con nosotros mismos. 

También, pienso que la comodidad, el miedo y la ignorancia son obstáculos en el camino de la compasión. Sin embargo, si los observamos de cerca, descubriremos que todos ellos no son sino disfraces del "ego". Por lo que podemos concluir que el obstáculo común para vivir la compasión no es otro que la identificación con el "ego".

Tal identificación es, antes que nada, ignorancia (inconsciencia). Se apoya en la creencia, casi axiomática, de que somos seres separados. De esta creencia nacen el individualismo, la egocentración y el enfrentamiento.

El "ego" busca la comodidad porque se rige por la ley del mínimo esfuerzo: apego a lo "agradable" y aversión a lo "desagradable". Tiende a evitar todo aquello que le suponga cambio en sus rutinas o expectativas; busca, por encima de todo, "sentirse bien". Dado que la necesidad del otro me implicaría, el ego tiende a refugiarse en la indiferencia que no es otra cosa que la "ceguera" frente a la realidad, como nos dice el refranero: "ojos que no ven corazón que no siente".

El "ego" es también miedoso. Pues, al creerse un ser separado, tiende a ver todo como "amenaza" potencial. De esta manera aprende a vivirse bajo la ley o el principio defensa/ataque. Esta actitud mal puede compaginarse con la apertura para sentir con los otros. Más bien al contrario, la debilidad ajena suele ser vista por el "ego"como algo ante lo que defenderse -como si temiera el "contagio"- o una posibilidad para atacar.

En definitiva, para poder vivir la compasión, necesitamos cuidar el trabajo psicológico que potencie nuestra capacidad de sentir y nuestra capacidad de amar - a veces, por motivos inconscientes, aletargada -y, simultáneamente, el trabajo espiritual que nos permita liberarnos de la identificación con el "ego".

Para terminar os recuerdo el pensamiento de Maríâ Corbí: Cuando dejo de identificarme con mi individualidad porque comprendo con claridad que no es ella lo que realmente soy, me convierto en el gran río de la existencia y de la vida.

Reflexionemos y vivamos la compasión. Serán muchos menos los que se sientan marginados y rechazados en nuestra sociedad. Habrá menos ghetos de dolor, menos humanidad apartada por la enfermedad física o social. Día a día iremos haciendo realidad la salvación que Jesús nos mostró y testimonió: "..que todos sean uno como como tú, Padre, estás en mí y yo en tí"

Que tengáis el mejor domingo con vuestros familiares, amig@s y conocid@s

Un abrazo

José Antonio Núñez Calero
Psicólogo Clínico. Analista Junguiano.
Psicodramatista. Sexólogo
Tel 0034 913650344  //  0034 625104450
e-mail: jancalero@gmail.com
           jancalero@jazzjosen.jazztel.es

LA COMPASION en la curación del leproso...

9 sept. 2011

Para la reflexión...

Del miedo y su capacidad de disfrazarse

Autor: Nelson Medina OP

Es curiosa la relación entre el resentimiento y la cobardía, según la denuncia de Nietzsche y sus seguidores. Curiosa porque muestra que muchas heridas permanecen en nosotros por una especie de miedo. He aquí un concepto etraordinariamente útil para evaluar las experiencias límite, de las que hemos empezado a hablar. Casi podemos decir que sin miedo no hay experiencia límite.

Ante todo hay que aclarar que el miedo tiene un valor positivo en la vida. Es básicamente el anuncio de un peligro y por lo tanto es una manera de proteger la vida y nuestros demás bienes. Santo Tomás de Aquino, en su Tratado de las Pasiones, muestra que el miedo tiene su raíz en el amor: porque amo un bien que no quiero perder, respondo con atención máxima y despliegue de mis fuerzas para defender lo que me pertenece y es valioso. El miedo, pues, es bueno, o por lo menos cumple una función buena; el problema empieza cuando se deforma o se hipertrofia.

Debe notarse que uno no se da cuenta de la mayor parte de los miedos que tiene. Sucede
así, en buena parte, porque el miedo es un recurso preparatorio para la defensa y por
eso nuestra atención no se dirige hacia el hecho de que tenemos miedo sino hacia aquello de lo que creemos que tenemos que defendernos. Si el miedo acaparara nuestra atención nos paralizaría, que es lo que sucede en los momentos de miedo extremo y súbito, al que llamamos pánico.

Pero el miedo en sí mismo trata de no llamar la atención sobre sí mismo de manera que
todos nuestros recursos estén prontos al combate. Por eso tardamos en percibir que sí
tenemos miedo. He conocido casos de personas que han vivido bajo un temor, a veces inexistente, años enteros, quizá la mayor parte de su vida. La gente los conoce como personas tal vez arrogantes, agresivas, impacientes o depresivas. Debajo de eso, a menudo, hay un lecho húmedo y sombrío de puro y simple miedo.

Nada de raro entonces que uno necesite ayuda para identificar los propios miedos. Pero
no es fácil pedir ayuda, porque eso humilla nuestra soberbia; y menos fácil es decir la
frase "tengo miedo." Esta sencilla y humana declaración de nuestra condición humana
suena a signo de debilidad, y nuestra sociedad occidental nos repite en todos los tonos que el mundo es de los fuertes, los tenaces, los que nunca se rompen; se supone que ellos son los únicos que se salen con la suya.
Todo está servido, pues, para que el miedo se enmascare y enquiste. Desde su caverna,
sin embargo, sigue siendo un tirano que no dudará en estropear cada uno de los días
que nos queden sobre la tierra.

El disfraz más irónico del miedo es la certeza. Uno se olvida de que tiene miedo sintiéndose seguro de cuáles son los problemas y sobre todo de quiénes son los culpables. Debajo de la ferocidad de muchas acusaciones suele estar una convicción total de la culpa que "alguien" tiene. Descargando la agresividad emocional contra ese "alguien" sentimos que estamos haciendo "algo" para defendernos. Pero esa convicción es falsa en la medida en que sólo está ocultando una serie de preguntas inquietantes, por ejemplo: ¿Y qué pasaría si no estuviera allí la verdadera causa del problema? ¿No será que yo tengo también parte de responsabilidad en todo esto?

Los grandes tiranos han sido genios en el arte criminal de disfrazarle a la gente los
miedos que la misma gente tiene. El racismo, por ejemplo, es una forma de miedo, pero si hablas con un racista verás que tiene todas las explicaciones y demostraciones de que los negros, o los gitanos, o los judíos, son la peor amenaza para la vida humana.

¿Puede hacerse algo contra este engaño?
Sí se puede. Por lo pronto, es bueno entrenarse en desconfiar de las certezas al acusar.
Los juicios que declaran completamente inocente a uno y completamente culpable a otro suelen estar errados y servir de escudo que esconde un miedo malo. Y sin embargo, es más fácil creer en la inocencia perfecta, como puede ser la de un bebé no nacido, que en la culpa perfecta. Aléjate de las condenas absolutas y estarás más libre de los engaños de tus propios miedos.

Todo radica en el deseo expreso y perseverante de entender y aceptar las razones, condicionamientos, adicciones, deseos profundos y duras tentaciones de los demás. Sólo cuando sientes que ya podrías disculpar a una persona es cuando puedes suponer que has empezado a vencer seriamente tus miedos.

El proceso de tratar de entender a mi prójimo me lleva a encontrar una serie de obstáculos adentro de mí. Y esta es una de las leyes básicas en este tema: nada avanzo en el conocimiento propio que no sea un avance en la capacidad de compadecer y amar a mis hermanos; recíprocamente: nada avanzo en el amor hacia mis hermanos que no me lleve a comprender y valorar mejor lo que soy ante Dios.

29 ago. 2011

Vida espiritual......

Benedicto XVI indica el “secreto” para “realizarse”


CASTEL GANDOLFO, domingo 28 de agosto de 2011 (ZENIT.org).– Benedicto XVI indicó este domingo durante el rezo del Ángelus el “secreto” para “realizarse” en la vida: “perderse a sí mismo” en seguimiento de Cristo crucificado para “encontrarse a sí mismo” en el “don de sí mismo”.
El Papa presidió al mediodía la oración mariana desde el balcón del patio interior del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo y fue saludado con entusiasmo por jóvenes que retomaron la aclamación de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid: “Esta es la juventud del Papa”.
Comentando el evangelio dominical, destacó que “cuando la realización de la propia vida está orientada únicamente al éxito social, al bienestar físico y económico ya no se razona según la voluntad de Dios sino según los hombres”.
“Pensar según el mundo es dejar aparte a Dios, no aceptar su designio de amor, es casi impedirle cumplir su sabia voluntad”, añadió.
Citando el primer volumen de su libro Jesús de Nazaret, explicó que “el Señor enseña que “el camino de los discípulos es un seguirle a Él, al Crucificado. Pero en los tres Evangelios, este seguirle en el signo de la cruz (•••) como el camino del “perderse a sí mismo”, que es necesario para el hombre y sin el cual le resulta imposible encontrarse a sí mismo”.
El Papa actualizó esta enseñanza para los bautizados de hoy: “Como a los discípulos, también a nosotros Jesús nos dirige la invitación: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. El cristiano sigue al Señor cuando acepta con amor la propia cruz, a pesar de que a los ojos del mundo aparece como un fracaso y una “pérdida de la vida”, sabiendo que no la lleva solo, sino con Jesús, compartiendo su mismo camino de donación”.
Después del Ángelus, el Pontífice felicitó a monseñor Marcello Semeraro, obispo de la diócesis de Albano, a la que pertenece Castelgandolfo, con motivo del cuarenta aniversario de su ordenación sacerdotal.
Y extendió sus buenos deseos, por el mismo aniversario, a monseñor Bruno Musaro, nombrado hace poco nuncio apostólico en Cuba, al obispo Filippo Santoro y a 17 sacerdotes presentes hoy en Castel Gandolfo.
En su saludo a los peregrinos de habla española, Benedicto XVI destacó la necesidad de ser dóciles a la Palabra y dejarse transformar interiormente, para así saber distinguir siempre cuál es la voluntad de Dios.
Finalmente pidió que “el Señor, por intercesión de la Virgen María, infunda su amor en todos los corazones para que, haciendo más religiosa nuestra vida, aumente el bien en nosotros y con constante solicitud lo conserve”.